No hace falta saber griego y hebreo ni tener una biblioteca de seminario para estudiar la Biblia con seriedad. Pero sí conviene conocer las herramientas básicas y, sobre todo, saber para qué sirve cada una y en qué orden usarlas. Este artículo presenta las principales herramientas para la exégesis, con recomendaciones concretas en español, y propone un equipo básico para empezar.
Primero, el texto
Antes de cualquier herramienta, la regla de oro es leer el pasaje varias veces, con atención, y anotar lo que uno observa: palabras repetidas, conectores, preguntas, contrastes. Las herramientas sirven para responder a las preguntas que surgen de esa lectura, no para sustituirla. Quien abre un comentario antes de haber leído el texto suele terminar repitiendo las ideas del comentarista sin haber escuchado al autor bíblico.
Varias traducciones de la Biblia
Comparar traducciones es la herramienta más sencilla y una de las más útiles, porque cada una refleja decisiones de los traductores sobre el texto original. Las traducciones se mueven entre dos polos:
- Equivalencia formal, que procura seguir de cerca las palabras y la estructura del original. Ejemplos: la Reina-Valera 1960 y La Biblia de las Américas (LBLA).
- Equivalencia dinámica o funcional, que procura transmitir el sentido en un español natural. Ejemplos: la Nueva Traducción Viviente (NTV) y la Dios Habla Hoy (DHH). La Nueva Versión Internacional (NVI) busca un punto intermedio.
Cuando dos buenas traducciones difieren notablemente en un versículo, es una señal de que allí hay una cuestión de interpretación o de texto que merece atención.
Biblia de estudio
Una buena Biblia de estudio ofrece introducciones a cada libro (autor, fecha, destinatarios, propósito), mapas, referencias cruzadas y notas breves. Es probablemente la mejor primera inversión para un creyente que quiere estudiar. Conviene elegir una de carácter evangélico y con notas de autores reconocidos, y recordar que las notas son ayudas humanas, no parte de la Escritura.
Concordancia
Una concordancia permite encontrar todos los lugares donde aparece una palabra. La más difundida es la Nueva Concordancia Strong Exhaustiva, que asigna un número a cada palabra hebrea y griega del texto original. Gracias a esos «números Strong», un lector sin conocimientos de los idiomas puede saber qué palabra original hay detrás de la traducción y dónde más se usa. Por ejemplo, permite descubrir que el griego tiene varias palabras que en español se traducen como «amor».
Diccionarios y léxicos
Hay dos tipos. Los diccionarios bíblicos explican personas, lugares, costumbres y temas, como el Nuevo diccionario bíblico de Ediciones Certeza. Los diccionarios de palabras y léxicos explican el significado de términos hebreos y griegos. Para empezar, el Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento de W. E. Vine es muy accesible; para quien empieza a estudiar griego, el Léxico griego-español del Nuevo Testamento de Alfred Tuggy es una herramienta sólida.
Una advertencia importante: los estudios de palabras son útiles, pero también son una fuente frecuente de errores. El significado de una palabra lo determina su uso en el contexto, no su etimología ni todos los sentidos posibles que recoge un diccionario. Lo explicamos con el ejemplo de la palabra «dinamita» en qué es la exégesis bíblica.
Interlineales
Un interlineal presenta el texto griego o hebreo con la traducción de cada palabra debajo. En español es muy conocido el Nuevo Testamento interlineal griego-español de Francisco Lacueva. Es útil para ver el orden de las palabras y localizar términos, pero hay que usarlo con prudencia: una traducción palabra por palabra no es una traducción mejor, y sin conocimientos de gramática es fácil sacar conclusiones equivocadas.
Atlas y comentarios de trasfondo
Un atlas bíblico ayuda a entender distancias, rutas y escenarios. Los comentarios de trasfondo explican las costumbres y la historia que los primeros lectores daban por sabidas; uno muy recomendable es el Comentario del contexto cultural de la Biblia: Nuevo Testamento, de Craig S. Keener. Ver también contexto histórico, cultural y literario de la Biblia.
Comentarios bíblicos
Los comentarios son el resultado del estudio de otros sobre un libro bíblico. Conviene distinguir tres tipos: los devocionales, centrados en la aplicación; los expositivos, que explican el texto pensando en la predicación y la enseñanza; y los exegéticos, que analizan en detalle el idioma, la gramática y las cuestiones textuales. En español son conocidos el comentario clásico de Matthew Henry, el Comentario del Nuevo Testamento de William Hendriksen y la serie Comentario Bíblico Mundo Hispano. Es sano consultar más de un comentario, sobre todo en pasajes debatidos, y recordar que los comentaristas también se equivocan.
Herramientas digitales
Hoy muchas de estas herramientas están disponibles gratuitamente o a bajo costo. Programas como e-Sword y sitios como Blue Letter Bible o Bible Gateway permiten comparar traducciones, consultar números Strong y leer comentarios antiguos. Programas de pago como Logos reúnen bibliotecas enteras. Su ventaja es la rapidez; su riesgo, la tentación de saltar de herramienta en herramienta sin detenerse en el texto.
Un equipo básico para empezar
- Dos traducciones: una formal (RVR1960 o LBLA) y una dinámica (NTV o NVI).
- Una Biblia de estudio evangélica.
- Una concordancia con números Strong, impresa o digital.
- Un diccionario bíblico y el diccionario de Vine.
- Un buen comentario del libro que se esté estudiando.
Conclusión
Las herramientas no hacen la exégesis por nosotros, pero la hacen posible a cualquier creyente dispuesto a dedicarle tiempo. Usadas en el orden correcto —primero el texto, después las ayudas— y con humildad, abren la puerta a una comprensión más profunda de la Palabra. Para ver cómo encajan en un método completo, consulta nuestra guía para hacer una exégesis paso a paso.
