El nombre mismo de las iglesias bautistas procede de su convicción sobre el bautismo. Desde el siglo XVII, los bautistas han sostenido que el bautismo debe administrarse a quienes han creído en Cristo y lo confiesan, y que debe hacerse por inmersión. Esta convicción los distingue de otras tradiciones cristianas que bautizan a los hijos pequeños de los creyentes. Este artículo explica qué es el bautismo, qué significa, quiénes deben recibirlo según el Nuevo Testamento y cómo responden los bautistas a los argumentos a favor del bautismo de niños.
Un mandato de Cristo
El bautismo no es una invención de la iglesia, sino un mandato del Señor resucitado: «Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado» (Mateo 28:19-20). Por eso los bautistas lo llaman una ordenanza: algo que Cristo ordenó a su iglesia que practicara hasta su regreso, junto con la Cena del Señor. La Confesión Bautista de Londres de 1689 lo trata en su capítulo 29.
Qué significa el bautismo
Unión con Cristo en su muerte y resurrección. «¿No sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva» (Romanos 6:3-4; ver también Colosenses 2:12).
Purificación del pecado. Ananías le dijo a Pablo: «Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre» (Hechos 22:16). El agua no limpia el pecado; es la imagen visible del perdón que Cristo da a quien invoca su nombre.
Confesión pública de fe. Pedro describe el bautismo no como un lavado del cuerpo, sino como «la aspiración de una buena conciencia hacia Dios, por la resurrección de Jesucristo» (1 Pedro 3:21). Es el compromiso visible de quien ha puesto su confianza en Cristo y se identifica con él y con su pueblo.
El bautismo no salva. La salvación es por gracia, por medio de la fe (Efesios 2:8-9), y el ladrón arrepentido recibió la promesa del paraíso sin haber sido bautizado (Lucas 23:43). Pero tampoco es opcional: es el primer paso de obediencia de un discípulo.
¿Quiénes deben ser bautizados?
En el libro de Hechos se repite un mismo orden: primero se oye el evangelio y se cree, después se recibe el bautismo.
- En Pentecostés, «los que recibieron su palabra fueron bautizados» (Hechos 2:41).
- En Samaria, «cuando creyeron a Felipe… se bautizaban hombres y mujeres» (8:12).
- El funcionario etíope pidió ser bautizado después de escuchar el evangelio (8:35-38).
- En Corinto, «muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados» (18:8).
El mandato de Mateo 28 sigue el mismo orden: hacer discípulos y bautizarlos. Por eso los bautistas concluyen que el bautismo corresponde a quienes pueden hacer una profesión creíble de fe en Cristo.
¿Por qué por inmersión?
El verbo griego baptizō significa «sumergir» o «zambullir». Los relatos del Nuevo Testamento encajan con esa práctica: Juan bautizaba en Enón «porque había allí muchas aguas» (Juan 3:23), y Felipe y el etíope «descendieron ambos al agua» y después «subieron del agua» (Hechos 8:38-39). Además, la inmersión expresa visiblemente lo que el bautismo significa: ser sepultado con Cristo y resucitar con él (Romanos 6:4).
Es justo reconocer que algunos cristianos antiguos aceptaron otras formas en casos excepcionales: la Didajé, un documento de finales del siglo I o comienzos del II, prefiere el agua corriente, pero permite derramar agua sobre la cabeza si no hay suficiente para sumergir. Los bautistas sostienen que la inmersión es la forma que mejor refleja el mandato y el significado bíblico.
El bautismo de niños: argumentos y respuesta bautista
Cristianos presbiterianos, anglicanos, luteranos y católicos bautizan a los hijos de los creyentes. Sus argumentos principales merecen una exposición justa:
La continuidad del pacto. En el antiguo pacto, los hijos de Israel recibían la circuncisión como señal; Colosenses 2:11-12 relaciona la circuncisión con el bautismo. Por tanto, argumentan, los hijos de los creyentes deben recibir la señal del nuevo pacto. Los bautistas responden que el nuevo pacto tiene una naturaleza distinta: Jeremías anunció que en él todos conocerían al Señor, «desde el más pequeño de ellos hasta el más grande» (Jeremías 31:34; Hebreos 8:11). La señal del nuevo pacto corresponde a quienes han nacido de nuevo, no a quienes han nacido en una familia creyente. Y Colosenses 2 habla de una circuncisión «no hecha a mano», es decir, de la obra interior de Cristo, de la cual el bautismo es señal.
Los bautismos de familias. El Nuevo Testamento menciona que fueron bautizadas «la casa» de Lidia, del carcelero de Filipos y de Estéfanas (Hechos 16:15, 33; 1 Corintios 1:16). ¿No incluirían niños pequeños? Los bautistas observan que el texto no lo dice y que, en varios de esos casos, se indica que toda la casa creyó: el carcelero «se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios» (Hechos 16:34), y Crispo «creyó en el Señor con toda su casa» (18:8).
Este es un desacuerdo entre hermanos que comparten el evangelio. Los bautistas no consideran que quienes bautizan niños no sean cristianos, pero sí que su práctica no es la que enseña el Nuevo Testamento.
Un poco de historia
En 1525, en Zúrich, un grupo de discípulos de Zuinglio se bautizó como creyentes, y fueron perseguidos por ello. En 1609, en Ámsterdam, John Smyth y Thomas Helwys formaron la congregación de la que surgirían las primeras iglesias bautistas inglesas. Los bautistas «particulares» de Londres afirmaron expresamente el bautismo por inmersión en su Primera Confesión de 1644. Lo contamos en la Reforma Protestante.
Preguntas prácticas
¿Cuándo debe bautizarse alguien? En Hechos el bautismo seguía de cerca a la conversión. Hoy muchas iglesias bautistas tienen un breve período de instrucción para asegurarse de que la persona entiende el evangelio y hace una profesión creíble de fe, sin retrasar innecesariamente su obediencia.
¿Debo bautizarme si me bautizaron de niño? Desde la convicción bautista, el bautismo recibido antes de creer no es el bautismo que manda el Nuevo Testamento, por lo que se anima a quien ahora cree a bautizarse como creyente. No se trata de despreciar la fe de los padres, sino de obedecer personalmente al Señor.
¿Qué relación tiene con la iglesia? En el Nuevo Testamento los bautizados se unían a la comunidad (Hechos 2:41-42). Por eso las iglesias bautistas suelen vincular el bautismo con la membresía en la iglesia local.
Conclusión
El bautismo es una imagen poderosa del evangelio: el creyente desciende al agua como quien es sepultado con Cristo y sale de ella como quien resucita a una vida nueva. Los bautistas lo practican con quienes han creído, por inmersión, porque entienden que así lo mandó Cristo y así lo practicó la iglesia apostólica. No es un rito que salva, sino una obediencia gozosa de quien ya ha sido salvado.
Bibliografía recomendada
- Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689, capítulos 28 y 29.
- Schreiner, Thomas R. y Wright, Shawn D. (eds.). Believer’s Baptism. Nashville: B&H Academic, 2006.
- Beasley-Murray, G. R. Baptism in the New Testament. Londres: Macmillan, 1962.
- Malone, Fred A. The Baptism of Disciples Alone. Cape Coral: Founders Press, 2003.
