Para muchos evangélicos, la Edad Media es un gran paréntesis oscuro entre los apóstoles y Lutero. La imagen tiene algo de cierto, pero es incompleta. Durante esos mil años el cristianismo evangelizó Europa, los monjes copiaron a mano los manuscritos de la Biblia, nacieron las universidades y hubo creyentes de profunda piedad. Al mismo tiempo, la iglesia acumuló un poder político enorme, se alejó en aspectos importantes de la enseñanza bíblica y vivió crisis que acabaron haciendo inevitable la Reforma. Este artículo recorre ese período con sus luces y sus sombras.
Tras la caída de Roma (siglos VI-VIII)
En el año 476 desapareció el último emperador romano de Occidente. En medio del colapso político, la iglesia fue una de las pocas instituciones que se mantuvieron en pie, y los obispos asumieron a menudo funciones civiles. Gregorio Magno, obispo de Roma entre 590 y 604, organizó la ayuda a los pobres de la ciudad, negoció con los invasores lombardos y envió misioneros a Inglaterra, que llegaron en 597. Su figura muestra cómo el papado fue creciendo en autoridad, no solo espiritual sino también política.
Al mismo tiempo se extendió el monacato. Benito de Nursia escribió hacia el año 540 una regla para su monasterio de Montecassino, basada en la oración, el trabajo y la lectura de la Escritura. Los monasterios benedictinos se convirtieron en centros de vida espiritual, de cultura y de evangelización. En sus talleres de copia, los scriptoria, se preservaron durante siglos los textos bíblicos y buena parte de la literatura antigua.
Iglesia e imperio (siglos VIII-XI)
La noche de Navidad del año 800, el papa León III coronó a Carlomagno como emperador. El gesto simboliza la estrecha alianza entre el poder político y el religioso que caracterizaría a la Europa medieval, la llamada cristiandad: una sociedad en la que pertenecer a la iglesia y pertenecer al reino eran prácticamente lo mismo, y en la que todos eran bautizados al nacer.
Esa alianza produjo conflictos. En el siglo XI estalló la llamada querella de las investiduras: ¿quién tenía derecho a nombrar a los obispos, el papa o el emperador? En 1077, el emperador Enrique IV, excomulgado por el papa Gregorio VII, tuvo que esperar tres días en la nieve ante el castillo de Canossa para pedir perdón. El episodio muestra hasta dónde había llegado el poder papal.
En 1054 se produjo el Gran Cisma entre la iglesia de Occidente, con centro en Roma, y la de Oriente, con centro en Constantinopla. Las causas eran antiguas: diferencias culturales y lingüísticas, disputas sobre la autoridad del papa y la inclusión occidental del filioque en el credo, la afirmación de que el Espíritu Santo procede «del Padre y del Hijo». La separación entre católicos y ortodoxos dura hasta hoy.
El apogeo (siglos XII-XIII)
En 1095 el papa Urbano II convocó la primera cruzada para recuperar Jerusalén. A ella siguieron otras durante casi dos siglos, con episodios de gran violencia, como el saqueo de Constantinopla —una ciudad cristiana— por los cruzados en 1204. Las cruzadas, presentadas como guerra santa con indulgencias para los participantes, mezclaron fe, política y ambición de una manera que el Nuevo Testamento no autoriza.
Fue también una época de gran actividad intelectual. Nacieron las universidades, y con ellas la escolástica, un método que buscaba exponer la fe de forma ordenada y razonada. Anselmo de Canterbury escribió ¿Por qué Dios se hizo hombre? (1098), una reflexión sobre la necesidad de la expiación que sigue siendo influyente. Tomás de Aquino compuso en el siglo XIII la Suma teológica, la síntesis más ambiciosa del pensamiento medieval.
En 1215, el IV Concilio de Letrán, presidido por el papa Inocencio III, definió la doctrina de la transustanciación y estableció la obligación de confesarse con un sacerdote al menos una vez al año. El sistema sacramental quedaba así en el centro de la vida religiosa: la gracia se recibía por medio de los sacramentos administrados por la iglesia.
Voces de renovación y de disidencia
No todo era poder y riqueza. Bernardo de Claraval, en el siglo XII, impulsó una reforma monacal y escribió con gran devoción sobre el amor de Dios; Calvino lo citaría con aprecio siglos después. Francisco de Asís, a comienzos del siglo XIII, renunció a la riqueza de su familia para vivir en pobreza y predicar el evangelio a los sencillos.
Hubo también movimientos que chocaron con la jerarquía. Hacia 1170, Pedro Valdo, un rico comerciante de Lyon, encargó la traducción de partes de la Biblia a la lengua del pueblo y comenzó a predicar en las calles. Sus seguidores, los valdenses, fueron excomulgados y perseguidos, pero sobrevivieron en los valles de los Alpes y más tarde se unieron a la Reforma. La iglesia respondió a la disidencia creando en el siglo XIII tribunales especiales, la Inquisición, para perseguir la herejía.
La crisis (siglos XIV-XV)
El siglo XIV fue devastador. Entre 1309 y 1377 los papas residieron en Aviñón, bajo fuerte influencia de la corona francesa. Poco después, entre 1378 y 1417, el Cisma de Occidente llegó a tener dos y hasta tres papas a la vez, cada uno excomulgando a los otros. Entre 1347 y 1351 la peste negra mató a una parte enorme de la población europea, y muchos sacerdotes murieron atendiendo a los enfermos o abandonaron a sus fieles.
En ese contexto surgieron dos precursores de la Reforma. John Wyclif, profesor en Oxford, enseñó que la Escritura era la máxima autoridad, criticó la riqueza de la iglesia y promovió la traducción de la Biblia al inglés. Jan Hus difundió ideas parecidas en Bohemia y fue quemado en 1415 en el Concilio de Constanza, el mismo concilio que puso fin al cisma. Hacia 1455, la imprenta de Gutenberg produjo su primera gran obra: una Biblia en latín. Sin saberlo, preparaba el instrumento que permitiría difundir la Reforma pocas décadas después.
Una valoración evangélica
Desde una perspectiva bautista, la Edad Media muestra tanto la fidelidad de Dios como los peligros que amenazan a la iglesia. Dios preservó su Palabra, incluso por medio de copistas que no siempre la entendían, y siempre hubo creyentes que la amaban. Pero también se ve lo que ocurre cuando la tradición se pone al nivel de la Escritura, cuando la gracia se administra como un sistema controlado por una institución, cuando la iglesia se confunde con el Estado y cuando la fe se impone por la fuerza. Esas lecciones explican muchas de las convicciones que la Reforma recuperó y que los bautistas defendieron después.
Cronología básica
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| 476 | Fin del Imperio romano de Occidente |
| c. 540 | Regla de san Benito |
| 590-604 | Pontificado de Gregorio Magno |
| 800 | Coronación de Carlomagno |
| 1054 | Gran Cisma entre Oriente y Occidente |
| 1077 | Enrique IV en Canossa |
| 1095 | Primera cruzada |
| 1215 | IV Concilio de Letrán |
| 1309-1377 | Papado de Aviñón |
| 1347-1351 | Peste negra |
| 1378-1417 | Cisma de Occidente |
| 1415 | Ejecución de Jan Hus |
| c. 1455 | Biblia de Gutenberg |
Bibliografía recomendada
- González, Justo L. Historia del cristianismo, tomo 1. Miami: Editorial Unilit.
- Southern, R. W. Western Society and the Church in the Middle Ages. Londres: Penguin, 1970.
- Shelley, Bruce L. Church History in Plain Language. Waco: Word, 1982.
